Aunque al otro lado de la ventana todo esté tan quieto que parece que el mundo haya dejado de respirar, sé que la paz no ha llegado a todos los lugares. Aunque la última luz del bloque de enfrente se apague y el último grito se acalle, o muera, mientras me sumo en la penumbra de un sueño placentero, sé que la paz no ha llegado para todos. Aunque haga tiempo que nadie a mi alrededor llora de tristeza y haya olvidado, después del dolor, tus ojos y todas tus palabras, sé que la paz no ha llegado para siempre. Aunque por momentos, esta noche y otras, me acueste con una sonrisa y me levante despreocupado y buscando el sol que ya calienta, sé que la paz no ha llegado sin condiciones. Ahora que unos nuevos ojos, a mí, solo a mí, me dedican sus alegrías e incluso sus lágrimas, sé que quizás la paz haya llegado, aunque sea por el momento. Y al menos sé que la paz, aunque se va, suele volver.

©Jorgegutiérrezdiego

Anuncios